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Prólogo

Mª Elena Alañón Pardo

El proceso de envejecimiento de vinos en barricas de madera a sido utilizado desde años hasta la actualidad. Inicialmente, esta práctica fue instaurada en un principio, sólo con fines de almacenamiento y transporte de las bebidas, para luego incorporarse en el arte y manera de hacer el vino debido a los efectos positivos que producía en dichos vinos. El proceso de envejecimiento juega un papel clave en el proceso de elaboración de los vinos debido a los efectos que produce en el aroma, sabor, color, características tánicas y táctiles de los vinos resultantes. Estas nuevas características adquiridas por los vinos durante el proceso de envejecimiento y conocido como “bouquet”, son bien apreciadas y valoradas por el consumidor.

El duramen de la madera de roble es de lejos, el material más frecuente utilizado para la elaboración de las barricas. Tradicionalmente, solo tres especies de roble han sido ampliamente utilizadas en la industria tonelera para llevar a cabo los procesos de envejecimiento: Quercus alba L., cultivada en los bosques de América del Norte y Quercus petraea (Matt.) Liebl. y Quercus robur L. cultivadas sobre todo en determinadas regiones de Francia. De hecho, en el mundo enológico simplemente se habla de roble americano y/o de roble francés. Este hecho no solo esta causando un importante agotamiento de las principales zonas productoras de estas maderas toneleras, sino que también esta provocando una considerable homogeneidad en el oferta de vinos sometidos a crianza.

Además, actualmente, uno de los principales problemas de las bodegas es la gran competencia que existe en el mercado actual. Los consumidores se ven abrumados ante el amplio espectro de vinos envejecidos que el mercado actual les ofrece. Por tanto, simplemente la calidad de los vinos envejecidos por si sola no es suficiente en un mercado tan competitivo y voraz. La necesidad de atraer al consumidor mediante elementos de diferenciación es una herramienta clave para diversificar y desmarcar los productos de las bodegas de sus competidores de una manera clara y eficaz. Por lo que llegados a este punto, la búsqueda de nuevas maderas alternativas a las especies tradicionales para llevar a cabo la elaboración de las barricas cobra un especial interés para elaborar nuevos vinos de calidad con personalidad diferentes a los existentes.

Dra. Mª Elena Alañón Pardo. Investigadora del Área de Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Facultad de Ciencias Químicas. Universidad de Castilla la Mancha. Ciudad Real, España.